Renovar o morir

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santaclausPoco a poco aniquilamos los pedazos del planeta tierra. El modelo energético basado en la quema indiscriminada de carbón y petróleo, es enteramente insostenible. Los recursos se están agotando. El calentamiento global empieza a afectarnos a todos.

Debemos detener nuestros patrones de consumo energético actual. Debemos tomar consciencia social. Debemos poner especial énfasis, ahora o nunca, en el desarrollo y mantenimiento de las energías renovables. Si no lo hacemos, la temperatura de la tierra aumentará dos grados Celsius: un punto de no retorno donde el deshielo de las capas de la Antártida y Groenlandia haría que el nivel del mar incrementara más de diez metros. Tan solo dos grados, y la tierra cambiaría de forma casi irreconocible.

El concepto de energías renovables es sencillo: utilizar energías de los recursos naturales que ya existen, como método alternativo a combustibles fósiles como el carbón o el petróleo. Estos últimos, al ser quemados, generan gases como dióxido y monóxido de carbono que dañan la atmósfera de nuestro planeta y potencian el efecto invernadero que calienta la tierra. Además generan lluvia ácida, y contaminan los aires, suelos y aguas.  Mientras más habitantes hay en el planeta, y más insaciables son nuestros patrones de consumo, más se utilizan estos combustibles, con efectos desastrosos en el ecosistema.

En México, la generación de electricidad a partir de combustibles fósiles en el periodo de 2008 a 2012 es más del 80%. En cambio, el viento, la tierra, el agua, los mares y el sol, tienen una enorme cantidad de energía que aprovechada de manera correcta pueden convertirse en plantas eólicas, geotérmicas, hidráulicas y solares que abastezcan nuestras necesidades. Hasta 2012, en nuestro país apenas el 14.9% de la electricidad venía de energías de este tipo.

Hay mucho por hacer, pero por más cambios y programas que implemente el gobierno, no hay fuente de energía que alcance si primero no se educa a la población. Ni la contaminación ni el calentamiento global encontrarán un límite, si primero no tomamos consciencia como ciudadanos.

México, un país con interminables recursos naturales y energía solar que dura todo el año, podría fácilmente ser el líder en energía renovable. ¿Qué es lo que nos falta?

El gobierno mexicano, sin duda considera que el tema está entre sus prioridades. La Reforma Energética incluyó a nivel constitucional, un elemento de sustentabilidad para utilizar recursos que permitan generar energía. Se creó la Ley para el Aprovechamiento de Energías Renovables y el Financiamiento de la Transición Energética; la Ley de la Industria Eléctrica y la Ley de Energía Geotérmica. Y además se implementó el mecanismo de Certificados de Energías Limpias, mediante el cual se obliga a los grandes participantes del mercado eléctrico a demostrar que el 5% del consumo de electricidad proviene de fuentes renovables.

En el Programa Especial para el Aprovechamiento de Energías Renovables, el gobierno mexicano reitera su compromiso en este campo. Citando a la Ley General de Cambio Climático, se establece que para 2024 el 35% de la energía del país vendrá de tecnologías de generación limpia. Y de manera muy general, se comprometen con una agenda de inclusión de género en la utilización de energías renovables, y encuadran los esfuerzos en “fomentar aquellos proyectos que (…) provean energía eléctrica a comunidades rurales que no cuenten con este servicio.”

Pero, ¿serán solo enunciados declarativos? ¿Qué certeza tenemos que estos objetivos se van a cumplir?

Mucho se ha criticado que la Reforma Energética tiene un enfoque que privilegia al sector privado por encima de la población. En el caso de energías renovables, el gobierno busca favorecer la inversión en energías renovables mediante descuentos fiscales para inversión en capital e impuestos al carbono para la mayoría de los combustibles fósiles.

¿Dónde quedan los objetivos para educar a la población en cómo utilizar dichas energías? ¿Dónde quedan las políticas reales de inclusión de género? ¿Dónde está la preocupación por la generación de empleo? ¿O los planes para compensar a los pueblos y personas desplazadas por la construcción de plantas de energía alternativa?

Renovar o morir. Porque si para 2024 queremos seguir viviendo en un planeta que no nos envenene, los objetivos trazados hasta ahora no son suficientes. Se requiere mucho más que la inversión del sector privado. Se requiere consciencia y educación: dos nociones que van mucho allá de lo planteado por cualquier gobierno. Se requiere un enfoque especial en las comunidades y los pueblos aislados.

Todos vivimos en el mismo mundo, y cada acción nos afecta mutuamente. Así que en última instancia, se requiere de cada uno de nosotros.

Gisela Pérez de Acha

@gisela_pda

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