Las muertas invisibles

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feminicidiosEn México, los feminicidios parecen no ser importantes. Vivimos crisis perpetuas: miles de muertos por la lucha contra el crimen organizado, desapariciones forzadas en manos de la policía, escándalos de corrupción y ejecuciones extrajudiciales por parte del ejército.

No hay que confundirnos. Un homicidio a una mujer no es lo mismo que un feminicidio. Este último implica un crimen atroz que pasa por una profunda violencia de género. Son mujeres a las que se asesina por el simple hecho de ser mujeres. Las impunes muertes se convierten en simples cuerpos sin nombre ni apellido. Son cuerpos abusados sexualmente. Torturados. Destruidos. Cuerpos que sufren golpes antes y después de su muerte. Mutilados. Maltratados. Cuerpos que se tiran como basura. Que no valen nada.

En nuestro país, se cometen 6.4 feminicidios al día de los cuales 95% quedan impunes según la Organización de Naciones Unidas. El peor estado —con una cuarta parte más muertas que en las peores épocas de Ciudad Juárez— es el Estado de México. En el periodo en que Enrique Peña Nieto era gobernador, se registraron 1,997 feminicidios que no fueron correctamente investigados.

No hay personas. No hay historias. La justicia, tampoco vale nada.

Que quede claro: el Estado es cómplice de estas muertes. Los feminicidios son una demostración extrema de poder masculino. Frente a esto, la política pública parece ser silencio e indiferencia. Por si fuera poco, las investigaciones parten de la propia ideología machista de los policías que la conducen. Cualquier ideal de justicia se contamina. La desigualdad se perpetúa.

Las respuestas más comunes de los policías, suelen apuntar a que la culpa es de las víctimas. Por vestirse con mini-faldas muy cortas. Por andar trabajando en lugares donde se ejerce la prostitución. Por meterse con tipos peligrosos. Para ellos, este tipo de violencia no solo es “normal” e invisible, sino merecida. ¿En qué mundo cabe que ser mutilada, violada, golpeada, desaparecida y desechada es culpa de una misma? ¿Qué tipo sistema de justicia no castiga y hace responsable a quien lo hizo?

Esta es la realidad de todos los días. Crímenes sin sanciones. Y familias enteras que buscan a sus hijas sin apoyo del Estado. Antes de saber que Diana García Medrano fue asesinada en Ciudad Juárez en 2003, su madre fue a reportarla como desaparecida. El Ministerio Público desechó su petición, y la tranquilizó diciendo: “no se preocupe, seguro anda con el novio”.  En 2010, Mariana Lima Buendía fue asesinada, maltratada y amarrada por su esposo. Las autoridades, sin pruebas, clasificaron su muerte como “suicidio.”

La impunidad genera un incentivo perverso. Se vale matar, violar, desaparecer y tratar como basura. Las mujeres con menos recursos, marginadas por situaciones de violencia no son más que cadáveres y bolsas de huesos. Invisibles.

Se debe integrar una perspectiva de género en cada rincón de los aparatos de justicia. La igualdad es un principio que debe permear la ideología de cada policía, cada Ministerio Público, cada investigador y cada juez. Cada sector del Estado debe tener una política pública que ataque el problema y no se haga de oídos sordos.

En cuanto a nosotros, debemos educarnos en mentalidades que rompan los machismos y estereotipos de género que son la base del problema. De otra manera, los feminicidios incrementarán sin ninguna consecuencia. ¿Qué haremos cuando ya no se pueda dar marcha atrás a la violencia?

Gisela Pérez de Acha

@gisela_pda

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