Los contaminadores del planeta tienen que pagar

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pollution 1.jpgTexto publicado por el diario Le Monde traducido aquí al español.

Thomas Piketty, economista francés destacado tras publicación de su libro “El Capital”

“Después de los ataques terroristas, existe un gran riesgo de que los dirigentes occidentales tengan la cabeza en otra cosa y no hagan los esfuerzos necesarios para que la conferencia de París sobre el clima sea un éxito. Esto sería dramático para el planeta. Primero porque ya es tiempo que los países ricos tomen la medida de su responsabilidad histórica frente al calentamiento global y a los daños que ya causaron a los países pobres. Luego, porque las tensiones por venir sobre el clima y energía son una gran amenaza para la paz mundial. No es dejando a los terroristas imponer su propia agenda que prepararemos nuestro futuro.

¿Cuál es el estado de la discusión? Si nos acotamos a los objetivos de reducción de emisiones presentados por los Estados, la cuenta no sale. Estamos siguiendo un camino que lleva a un calentamiento superior a los tres grados centígrados, quizás más, con consecuencias potencialmente cataclísmicas, en especial para África y el Sur y Sureste de Asia. Incluso en el caso de un acuerdo ambicioso sobre medidas de disminución de las emisiones, ya tenemos la certeza de que el aumento del nivel del mar y de la temperatura causará daños considerables en numerosos países. Se estima que se necesitaría un fondo de 150 mil millones de dolares al año para financiar las adaptaciones al cambio climático (diques, relocalización de habitantes, etc.). Si los países ricos no tienen la capacidad de juntar este monto (0.2% del PIB mundial) entonces es ilusorio tratar de convencer a los países pobres y en desarrollo a hacer esfuerzos adicionales para reducir sus emisiones futuras. Por el momento las sumas comprometidas para dicha adaptación no alcanzan siquiera los 10 mil millones de dolares. Es aún más lamentable considerando que no se trata de una ayuda: solo se trata de reparar los daños que hemos causado en el pasado y los que seguiremos causando.

Este último punto es importante porque a menudo se dice, en Europa y Estados Unidos, que China ya es el primer contaminador mundial, por lo que ahora es responsabilidad de los chinos y otros países en desarrollo hacer los esfuerzos.

De este modo se olvidan varias cosas. Primero, los volúmenes de emisiones deben ser consideradas en relación con la población de cada país: con cerca de 1,4 mil millones de habitantes, China está tres veces más poblada que Europa (500 millones) y cuatro veces más que América del Norte (350 millones). Asimismo, las bajas emisiones en Europa se explican en buena medida por el hecho de subcontratar masivamente en el extranjero, incluyendo China, la producción de bienes industriales y electrónicos contaminantes que consumen los europeos. Si tomamos en cuenta el contenido en carbono de los flujos de importación y exportación entre las diferentes partes del mundo, las emisiones europeas aumentan repentinamente un 40% (13% para América del Norte), mientras que las emisiones chinas bajan un 25%. Es mucho más justificado examinar la repartición de las emisiones por país según el consumo final y no la producción.

Uno constata entonces que cada chino libera el equivalente a 6 toneladas de CO2 en la atmósfera por año (es el promedio mundial), en comparación con las 13 toneladas de un europeo y las más de 22 toneladas por norteamericano. Dicho de otra manera, el problema no es solamente que estos países contaminan desde hace mucho más tiempo que el resto del planeta, sino que siguen otorgándose el derecho individual de contaminar 2 a 3 veces más que el promedio mundial.

Para superar los enfrentamientos entre países y tratar de diseñar soluciones comunes, es también esencial considerar el hecho que existen dentro de cada país grandes inequidades de consumo energético, directas e indirectas (a través de los bienes y servicios consumidos). Según el tamaño del tanque de gasolina, de la casa, del bolsillo, según la cantidad de bienes adquiridos, la cantidad de viajes aéreos realizados, etc… uno observa una gran diversidad de situaciones. Aun cuando los diferentes modos de vida individual desempeñan un papel importante, se ve sin claramente que los niveles de consumo y de contaminación aumentan netamente según el nivel de ingreso de las personas (con una elasticidad casi de 1).

Recopilando datos sistemáticos sobre las emisiones directas e indirectas de los países con datos relacionados con la repartición de consumo e ingreso en cada país, hemos analizado con Lucas Chancel la evolución de la repartición de las emisiones mundiales a nivel individual a lo largo de los últimos 15 años (estudio completo aquí)

Las conclusiones obtenidas son claras. Con el crecimiento de los países en desarrollo, existe contaminadores importantes en todos los continentes, es entonces legítimo que todos los países contribuyan al financiamiento del fondo mundial para la adaptación al cambio climático. Sin embargo los países ricos constituyen la inmensa mayoría de los principales contaminadores del planeta y no pueden pedir a China u otros países en desarrollo pagar más de lo que les corresponde.

Concretamente, los 7 mil millones de habitantes del planeta emiten actualmente el equivalente de 6 toneladas de CO2 por persona al año. La mitad que contamina menos, unos 3.5 mil millones de personas, principalmente de África y Sur y Sureste de Asia (también las zonas más afectadas por el calentamiento global) emiten menos de 2 toneladas por persona y son responsables de apenas del 15% de las emisiones totales. Al otro lado de la escala, el 1% más contaminador, unos 70 millones de personas, generan en promedio emisiones de 100 toneladas de CO2 por persona, y emiten 15% de las emisiones totales, lo equivalente al 50% de la humanidad que contamina menos (1% contamina tanto como la mitad de la población). Sin embargo la población que menos contamina será la que tendrá que pagar las consecuencias del cambio climático. Estos 3.5 mil millones de habitantes emitan 2 toneladas de C02 por persona van a pagar por los 70 millones que emiten 100 toneladas.

¿Dónde vive este 1% de los principales contaminadores? Según estimaciones el 57% vive en América del Norte, 16% en Europa y menos del 5% en China (menos que en Rusia o Medio Oriente: 6% en ambos casos). Consideramos que esto proporciona una clave de repartición legitima para el financiamiento del fondo global de adaptación de 150 mil millones de dólares al año. América del Norte debería de contribuir con 85 mil millones (0.5% de su PIB) y Europa con 24 mil millones (0.2%). Esta conclusión disgustará seguramente a Donald Trump y otros. Tienen la libertad de reproducir nuestros cálculos y de mejorarlos: todos nuestros datos y programas informáticos están disponibles aquí. Revisamos varias hipótesis sobre la repartición del consumo y emisiones individuales, sin que eso modifique sustancialmente nuestros principales resultados.

Podemos imaginar otras claves para la repartición, por ejemplo considerar al 10% de mayores emisores del mundo (700 millones de personas emiten promedio 27 toneladas), que son responsable del 45% de las emisiones totales. En este caso el financiamiento corresponde a América del Norte por 40%, Europa un 19% y 10% para China

Algo es seguro, ya tenemos que pensar en esquemas de repartición basados en un impuesto progresivo sobre el carbono: no podemos pedir el mismo esfuerzo a los que emiten 2 toneladas al año que a los que emiten 100. Es el gran defecto de un impuesto proporcional sobre el carbono regularmente debatido en caso de que se aplique sin corrección o compensación.

Unos podrán opinar que semejantes propuestas de repartición jamás serán aceptadas por los países ricos, en especial Estados Unidos. De hecho las soluciones que serán adoptadas en París y en los siguientes años para financiar la adaptación al cambio climático serán seguramente menos ambiciosas y transparentes. Sin embargo debemos encontrar soluciones: nada se logrará si los países ricos no echan mano a su cartera, y las consecuencias del cambio climático serán cada vez mayores, incluso en Estados Unidos.

De una manera u otra, es urgente establecer un diagnóstico compartido sobre las responsabilidades de cada uno, un lenguaje común que permita una resolución pacífica de este reto mundial sin precedente.”

Thomas Piketty

@ThomasPiketty

 

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